Ponencia

Xavier Marcet, consultor y presidente de ‘Lead to Change’

LOS VECTORES DEL NUEVO MANAGEMENT

Xabier Marcet

 

A continuación, Xavier Marcet, desarrolla los nuevos vectores del management comenzando por desmitificar la tecnología. Es cierto, señala Marcet, que las nuevas tecnologías nos aportan muchísimos más datos y éstos, a su vez, nos facilitan tomar mejores decisiones.

Ahora bien, detrás de estas decisiones están siempre las personas porque, aunque haya algunas tareas que las máquinas desempeñen mejor, solo las personas tienen capacidad de contexto, del dominio del detalle o de gestionar la ambigüedad.

Por eso mismo, concluye Marcet, con máquinas se puede poner un negocio, pero solo con personas se puede crear una empresa.

Ya en la empresa, continua el ponente, las agendas abrumadas por el día a día tienen que encontrar un tiempo para pensar cómo va a ser el futuro. Resulta imprescindible incorporar el futuro a las agendas del presente porque hoy nos dedicamos a materializar oportunidades que vimos tiempo atrás. Y, por lo mismo, aquello a lo que nos dediquemos en el futuro no será más que la puesta en práctica de las oportunidades que veamos hoy. Este es el ejercicio en el que consiste la estrategia y, sobre todo, la estrategia innovadora: empezar hoy a definir en qué vamos a poner nuestros recursos, nuestro tiempo y nuestro esfuerzo en el futuro.

En este proceso las máquinas nos ayudarán a tomar unas decisiones que, no obstante, seguirán siendo profunda y exclusivamente humanas y su éxito, añade Marcet, dependerá que ese esfuerzo estratégico lo centremos en la evolución, no tanto de la tecnología, sino de nuestros clientes. Solo las empresas que en sus procesos de cambio acompañan la evolución de sus clientes son las que sobreviven.

Xabier Marcet

 

Lo que sí constituye una característica diferencial de nuestro tiempo es que ese acompañamiento al cliente requiere cambios a un ritmo creciente y aquí, de nuevo, las personas devienen fundamentales porque el cambio se produce solo cuando las personas deciden cambiar.

El cambio es exigente para las personas porque no solo les demanda aprender sino, sobre todo en nuestro tiempo, les exige desaprender y es en este proceso en el que se desvela el auténtico talento, esto es, el que es capaz de adelantarse al cambio e impulsarlo. Este proceso, recuerda Marcet, se favorece cuando hay movimiento en las personas de la empresa. El talento es flujo por lo que es importante que las personas entren y salgan de las empresas precisamente para favorecer la incorporación de talento nuevo con capacidades y actitudes diferentes.

Los procesos de cambio tan favorecidos por el flujo de personas como perjudicados por las inevitables resistencias que todo cambio produce, necesita mucho liderazgo: personas con ganas de crecer, con ambición de cambio pero también, insiste Marcet, con humildad personal. El buen liderazgo contiene el ego.

Los nuevos tiempos exigen, en opinión de Xavier Marcet, un tipo de liderazgo, no tanto empeñado en motivar a las personas, sino, precisamente, preocupado en no desmotivar al talento que pide paso. Concluye Xavier Marcet su intervención señalando que las cosas van mejor allí donde los planteamientos empresariales son más verdad y en los que, en consecuencia, las personas se creen más esa verdad. Por eso mismo, concluye Marcet volviendo a inicio de su intervención, son las personas, más que las máquinas, las que llevan los proyectos empresariales a la realidad.