“Crecimiento… a pesar de todo”

Roberto Larrañaga, presidente de Confebask

En las últimas semanas se está hablando mucho sobre la posibilidad de que la economía española en general – y la vasca en particular – entren en una fase de desaceleración que, de alguna manera, anticipe una crisis más profunda. Es cierto que se están publicando una serie de indicadores que resaltan una menor pujanza que la vivida desde 2015. Y Tanto los gobiernos como los principales analistas han rebajado ligeramente las expectativas que manejaban a principios de año.

Sin embargo, una cosa es una leve – y en cierta manera esperada – ‘desaceleración’ de la economía y otra bien diferente un ‘frenazo’ brusco de la actividad, algo que, desde Confebask, - salvo catástrofe - no prevemos que ocurra a corto y medio plazo. Y creo importante el matiz para evitar alarmismos innecesarios.

Para Euskadi, nosotros mantenemos la previsión de crecimiento y empleo que realizamos a finales del pasado año: esto es, para 2018, un aumento del PIB en torno al 2’9% y la creación de unos 18.000 nuevos afiliados a la Seguridad Social. Ya dijimos en verano que asomaban riesgos por el horizonte sobre los que habría que estar vigilantes: los efectos sobre las exportaciones vascas de la política arancelaria en Estados Unidos, la negociación del Brexit, el estancamiento de Francia - nuestro principal socio comercial -, el encarecimiento del precio del petróleo, crisis en países emergentes como Argentina o Venezuela, etc… Unos factores que, sin duda, generan incertidumbre a nuestras empresas, y a los que, para el caso concreto del tejido industrial vasco, habría que añadir el alto coste de la electricidad registrado en los últimos meses, muy superior al de nuestros competidores europeos más próximos.

Evidentemente, todo esto no ayuda al crecimiento. Pero tampoco podemos olvidar que si hay algo consustancial a los nuevos tiempos es la incertidumbre permanente, consecuencia de una globalización de la actividad a la que nos ha llevado la crisis anterior.

En lo que queda de año y el que viene es más que probable que crezcamos menos… pero seguiremos creciendo y creando empleo a un ritmo interesante. Y, personalmente, no conozco a nadie que “pierda ganando”.

En el caso de Euskadi – también en el Estado – el crecimiento previsto se sitúa bastante por encima de la media europea y de los países de nuestro entorno más cercano. Y con una creación de empleo que nos permitirá adelantar para el año que viene el objetivo de reducir el paro en Euskadi por debajo del 10%. De hecho, ahora mismo hay territorios y comarcas vascas enteras en donde ese objetivo ya se ha se logrado.

Por cierto, con esa previsión y una economía de la que ‘tiran’ los tres sectores principales de actividad, no es descabellado pensar en una recuperación salarial progresiva. Efectivamente, la última encuesta salarial del INE atestigua que el incremento en Euskadi es el doble del registrado de media en el Estado; y los convenios que se están firmando este año en Euskadi contemplan para este año subidas superiores al 2’2%.

Además, si se cumplen las previsiones que manejamos en Confebask, este año podrían suscribirse en Euskadi en torno a 90.000 contrataciones indefinidas, número superior al que se registraba antes de la crisis. Eso haría que, en los últimos 6 años, se hubieran formalizado aquí casi 400.000 contratos indefinidos.

En definitiva, y a pesar de algunos obstáculos a la actividad, mantenemos síntomas de robustez económica. Y atención porque, precisamente, uno de nuestros grandes retos para Euskadi a corto y medio plazo es cómo satisfacer la necesidad de mano de obra requerida por nuestras empresas consecuencia de ese previsible crecimiento de actividad. Nosotros estimamos que de aquí a tres años la empresa vasca generará 100.000 oportunidades de empleo. Casar esa demanda con la oferta formativa a todos los niveles se antoja clave para nuestro presente y nuestro futuro como sociedad competitiva, cohesionada y avanzada.